jueves, 27 de diciembre de 2012

Encontrarte en una tarde diferente



Tanto habíamos hablado y hablado que pensé que sólo quedaríamos en palabras...Pero no, una noche me sorprendiste con uno de tus mensajes proponiéndome vernos al día siguiente. Como tantas otras veces agradecí el hecho de que no pudieras verme, que no supieras cuál era mi reacción frente a tus palabras. En ese momento sentí mi corazón latir a mil por hora, como hacia tiempo no lo sentía, no me pregunten por qué, no sé si sería el saber de la "ilegalidad" del paso que estaba por dar (ilegalidad por que nunca les dije a mis viejos con quien me iba a encontrar realmente, solo para ahorrarme mil preguntas las cuales en su mayoría no tendrían respuesta) o el simple hecho de saber que al fin iba a encontrármelo después de cientos de mails, tweets y mensajes de texto o wathsapp.
Es imposible explicar cómo me sentía mientras viajaba hacia Caballito donde nos encontraríamos, sentía una mezcla muy extraña de sensaciones sumado al nerviosismo por ver que se me hacía tarde, tres colectivos juntos en fila por la calle y por supuesto yo en el último, el más lento y lleno. Llegué poco mas de quince minutos tarde, algo que me él recordó siempre que tuvo oportunidad, sabía que lo hacia para molestarme pero me lo decía.
No me iba a ser muy difícil encontrarlo aunque nunca había visto su cara personalmente si lo había hecho en fotos además me indicó cómo encontrarlo así que casi como una búsqueda del tesoro llegué hasta él. Me esperaba dentro del parque tal como habíamos quedado con su guitarra, súper tierno...Cuando lo ví me sentí nerviosa, incómoda ¿qué iba a pensar de mi si la primera vez en que íbamos a vernos nuestras caras llegué tarde? Realmente no sabía cómo pedirle disculpas pero en cuanto me lo encontré nos pusimos a hablar y buscamos un banco en el cual sentarnos para escucharlo cantar y tocar la guitarra. Debo aclarar que me sorprendió cantaba mejor en vivo que en las grabaciones que escuché por mail y a eso le sumo que tenía una guitarra súper linda la cual le advertí durante todo el tiempo que estuvimos juntos que me llevaría  mi casa, a cambió me regalo una pua. 
Hizo unos cuantos intentos en vano por enseñarme algún acorde frente a lo cual no puse demasiada voluntad no porque no quisiera aprender sino porque me daba vergüenza, lógicamente prefería escucharlo a él mientras yo disfrutaba del sol sentada a su lado. La gente nos miraba mientras caminaba por el parque así que nos divertimos un rato bromeando sobre el hecho de que alguien le dejara una moneda, porsupuesto que nadie lo hizo. Sólo hubo un momento malo en nuestra salida y fue cuando un tipo, vamos a llamarlo mendigo por ponerle un nombre, se nos acercó para pedirnos unas monedas. Debo admitir que en ese momento me asusté porque él estaba con su guitarra tocando para mi y el hombre quiso tocarla, yo pensé que nos iba a robar, frente a lo cual saltó bastante mal, ahí entendí el valor que la guitarra tenía para él (yo hubiera hecho lo mismo). 
Después de ese episodio estuvimos un rato mas en el parque y después decidimos cumplir con una de nuestras cuentas pendientes: el café en Starbucks. Estando en Caballito teníamos dos opciones el local de Rivadavia el cual teníamos en frente de donde nos encontramos o el de Av. La Plata que no conocía, a mi me daba igual pero el solo hecho de mencionar que nunca había ido al de Av. La Plata bastó para que fuéramos a ese. Pedimos frappuccinos el mío de frutilla el de él de dulce de leche, ya hace mucho, mucho tiempo habíamos hablado de eso por twitter y por supuesto lo cumplimos.
Nos sentamos en una mesa y hablamos, hablamos y hablamos eso me puso muuuyyy nerviosa debo admitirlo. De pronto me dice "tengo un cuestionario" ¡¡¡Guattt!!! pensé yo, obviamente no lo tenía pero si deduzco que había pensado algunas preguntas tales como cantidad de novios, cuál era mi gusto sobre los chicos, hablamos un poco de la facu y después me enseñó su método para escribir. 
Dejó la silla frente a mi y se sentó al lado mío, en ese momento empecé a ponerme nerviosa, tenía un perfume riquísimo y estábamos prácticamente pegados el uno al otro debido al poco espacio que había. Agarró una hoja y se puso a escribir para mostrarme cómo hacía para componer, claramente y se lo dije envidio su facilidad a la hora de escribir.
Noté de él que es muy observador se dió cuenta por ejemplo que soy un poco torpe, aunque eso no es novedad para mi, la cantidad de veces que me enredé con la pollera larga y las sandalias de plataforma es innumerable. También notó algo en mi que yo no y es que cuando me pongo nerviosa o algo me avergüenza me tapo la cara con el brazo y miro hacia el costado. Es verdad lo hice mil veces pero yo no me di cuenta hasta que me lo dijo. Además me presta atención, cuando estábamos tomando el café le comenté que tenía que ir a cambiar una agenda que me habían regalado sino no hubiera sido por él me hubiera olvidado de que tenía que hacerlo. 
Estuvimos mil horas dentro del Starbucks voy a confesar que no quería salir de ahí por mas de un motivo: el primero porque estaba cómoda estando ahí con él, el segundo por que de pronto leo un mensaje de mi papá que decía que estaban por Rivadavia y que se habían encontrado con mi primo y un amigo frente a lo cual me asusté, no quería que me vieran con él ya que supuestamente yo salía con dos amigas y no con un chico (el riesgo valió la pena). Finalmente salimos a ver la luz del día nuevamente y me acompañó a cambiar la agenda al Shopping caballito, por suerte no tardé tanto ya que no me hicieron ningún problema por el cambio.
De ahí cruzamos al village nos sentamos en una mesa y seguimos hablando, le mostré fotos de Queeny, del día que fui a ver a Julieta Venegas para que vea mi ubicación y se riera un poco. Recordó mi llegada tarde frente a lo cual le respondí con pucheros y nos tomamos de las manos cual enamorados una sensación hermosa aunque en realidad consistía en una total locura, sobre todo sabiendo que tenía novia pero no me importó!. 
Fue todo muy lindo hasta que finalmente sonó mi celular, mensaje de mi mamá: "¿Dónde andan?" en ese preciso momento bajé a la realidad era ya las ocho de la noche desde las cinco que estábamos juntos y yo jamás me dí cuenta del paso del tiempo. Contesté y seguimos hablando, en ese mismo momento me vi obligada a decirle la verdad: nunca avisé que me vería con él, no sé qué habrá pensado pero solo se rió.
Finalmente 21.45 horas nos separamos, se quedó con migo esperando a que viniera el colectivo y finalmente se fue. Yo hubiera preferido que no me esperara tenía miedo por su guitarra.
Llegué a casa por suerte no me hicieron muchas preguntas así que zafé, cené y nuevamente nos pusimos a hablar por wathsapp, necesitaba conocer sus impresiones sobre mi.
Me dijo cosas lindas como que le gustó conocerme, que soy divertida, romántica y de pronto me escribe (textual) "No sé por qué algo me dice que si no hubiese conocido a mi novia y te hubiese visto antes la historia hubiese sido otra por mi lado...puede sonar a histeriqueo pero no lo es..." en ese momento quise desaparecer me sentí muy alagada por sus palabras pero nunca pensé que me diría algo así, inexplicable era el latir de mi corazón. No sabía qué decirle pero lo pasé como pude y seguimos la charla.

Ahora espero que se repita en encuentro.
:)

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