Tanto habíamos hablado y hablado que pensé que sólo quedaríamos en
palabras...Pero no, una noche me sorprendiste con uno de tus mensajes
proponiéndome vernos al día siguiente. Como tantas otras veces agradecí el
hecho de que no pudieras verme, que no supieras cuál era mi reacción frente a
tus palabras. En ese momento sentí mi corazón latir a mil por hora, como hacia
tiempo no lo sentía, no me pregunten por qué, no sé si sería el saber de la "ilegalidad"
del paso que estaba por dar (ilegalidad por que nunca les dije a mis viejos
con quien me iba a encontrar realmente, solo para ahorrarme mil preguntas las
cuales en su mayoría no tendrían respuesta) o el simple hecho de saber que
al fin iba a encontrármelo después de cientos de mails, tweets y mensajes de
texto o wathsapp.
Es imposible explicar cómo me sentía mientras viajaba hacia Caballito donde
nos encontraríamos, sentía una mezcla muy extraña de sensaciones sumado al
nerviosismo por ver que se me hacía tarde, tres colectivos juntos en fila por
la calle y por supuesto yo en el último, el más lento y lleno. Llegué poco mas
de quince minutos tarde, algo que me él recordó siempre que tuvo oportunidad,
sabía que lo hacia para molestarme pero me lo decía.
No me iba a ser muy difícil encontrarlo aunque nunca había visto su cara
personalmente si lo había hecho en fotos además me indicó cómo encontrarlo así
que casi como una búsqueda del tesoro llegué hasta él. Me esperaba dentro del
parque tal como habíamos quedado con su guitarra, súper tierno...Cuando lo ví
me sentí nerviosa, incómoda ¿qué iba a pensar de mi si la primera vez en que íbamos
a vernos nuestras caras llegué tarde? Realmente no sabía cómo pedirle disculpas
pero en cuanto me lo encontré nos pusimos a hablar y buscamos un banco en el
cual sentarnos para escucharlo cantar y tocar la guitarra. Debo aclarar que me
sorprendió cantaba mejor en vivo que en las grabaciones que escuché por mail y
a eso le sumo que tenía una guitarra súper linda la cual le advertí durante
todo el tiempo que estuvimos juntos que me llevaría mi casa, a cambió me
regalo una pua.
Hizo unos cuantos intentos en vano por enseñarme algún acorde frente a lo
cual no puse demasiada voluntad no porque no quisiera aprender sino porque me
daba vergüenza, lógicamente prefería escucharlo a él mientras yo disfrutaba del
sol sentada a su lado. La gente nos miraba mientras caminaba por el parque así
que nos divertimos un rato bromeando sobre el hecho de que alguien le dejara
una moneda, porsupuesto que nadie lo hizo. Sólo hubo un momento malo en nuestra
salida y fue cuando un tipo, vamos a llamarlo mendigo por ponerle un nombre, se
nos acercó para pedirnos unas monedas. Debo admitir que en ese momento me
asusté porque él estaba con su guitarra tocando para mi y el hombre quiso
tocarla, yo pensé que nos iba a robar, frente a lo cual saltó bastante mal, ahí
entendí el valor que la guitarra tenía para él (yo hubiera hecho lo
mismo).
Después de ese episodio estuvimos un rato mas en el parque y después
decidimos cumplir con una de nuestras cuentas pendientes: el café en Starbucks. Estando en Caballito
teníamos dos opciones el local de Rivadavia el cual teníamos en frente de donde
nos encontramos o el de Av. La
Plata que no conocía, a mi me daba igual pero el solo hecho
de mencionar que nunca había ido al de Av. La Plata bastó para que fuéramos a ese. Pedimos
frappuccinos el mío de frutilla el de él de dulce de leche, ya hace mucho,
mucho tiempo habíamos hablado de eso por twitter y por supuesto lo cumplimos.
Nos sentamos en una mesa y hablamos, hablamos y hablamos eso me puso muuuyyy
nerviosa debo admitirlo. De pronto me dice "tengo un cuestionario"
¡¡¡Guattt!!! pensé yo, obviamente no lo tenía pero si deduzco que había pensado
algunas preguntas tales como cantidad de novios, cuál era mi gusto sobre los
chicos, hablamos un poco de la facu y después me enseñó su método para
escribir.
Dejó la silla frente a mi y se sentó al lado mío, en ese momento empecé a
ponerme nerviosa, tenía un perfume riquísimo y estábamos prácticamente pegados
el uno al otro debido al poco espacio que había. Agarró una hoja y se puso a
escribir para mostrarme cómo hacía para componer, claramente y se lo dije
envidio su facilidad a la hora de escribir.
Noté de él que es muy observador se dió cuenta por ejemplo que soy un poco
torpe, aunque eso no es novedad para mi, la cantidad de veces que me enredé con
la pollera larga y las sandalias de plataforma es innumerable. También notó
algo en mi que yo no y es que cuando me pongo nerviosa o algo me avergüenza me
tapo la cara con el brazo y miro hacia el costado. Es verdad lo hice mil veces
pero yo no me di cuenta hasta que me lo dijo. Además me presta atención, cuando
estábamos tomando el café le comenté que tenía que ir a cambiar una agenda que
me habían regalado sino no hubiera sido por él me hubiera olvidado de que tenía
que hacerlo.
Estuvimos mil horas dentro del Starbucks voy a confesar que no quería salir
de ahí por mas de un motivo: el primero porque estaba cómoda estando ahí con
él, el segundo por que de pronto leo un mensaje de mi papá que decía que
estaban por Rivadavia y que se habían encontrado con mi primo y un amigo frente
a lo cual me asusté, no quería que me vieran con él ya que supuestamente yo
salía con dos amigas y no con un chico (el
riesgo valió la pena). Finalmente salimos a ver la luz del día
nuevamente y me acompañó a cambiar la agenda al Shopping caballito, por suerte
no tardé tanto ya que no me hicieron ningún problema por el cambio.
De ahí cruzamos al village nos sentamos en una mesa y seguimos hablando, le
mostré fotos de Queeny, del día que fui a ver a Julieta Venegas para que vea mi
ubicación y se riera un poco. Recordó mi llegada tarde frente a lo cual le
respondí con pucheros y nos tomamos de las manos
cual enamorados una sensación hermosa aunque en realidad consistía
en una total locura, sobre todo sabiendo que tenía novia pero no me
importó!.
Fue todo muy lindo hasta que finalmente sonó mi celular, mensaje de mi mamá:
"¿Dónde andan?" en ese preciso momento bajé a la realidad era
ya las ocho de la noche desde las cinco que estábamos juntos y yo jamás me dí
cuenta del paso del tiempo. Contesté y seguimos hablando, en ese mismo momento
me vi obligada a decirle la verdad: nunca avisé que me vería con él, no sé qué
habrá pensado pero solo se rió.
Finalmente 21.45 horas nos separamos, se quedó con migo esperando a que
viniera el colectivo y finalmente se fue. Yo hubiera preferido que no me
esperara tenía miedo por su guitarra.
Llegué a casa por suerte no me hicieron muchas preguntas así que zafé, cené
y nuevamente nos pusimos a hablar por wathsapp, necesitaba conocer sus
impresiones sobre mi.
Me dijo cosas lindas como que le gustó conocerme, que soy divertida,
romántica y de pronto me escribe (textual) "No sé por qué algo me dice
que si no hubiese conocido a mi novia y te hubiese visto antes la historia
hubiese sido otra por mi lado...puede sonar a histeriqueo pero no lo
es..." en ese momento quise desaparecer me sentí muy alagada por sus
palabras pero nunca pensé que me diría algo así, inexplicable era el latir de
mi corazón. No sabía qué decirle pero lo pasé como pude y seguimos la charla.
Ahora espero que se repita en encuentro.
:)
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